Estoy lentamente volviendo a ser yo. Eso implica sacar una tarranganada de cosas sin leer (todas del mismo tema, no se haga esperanzas, NO leeré a Cortázar de nuevo), confianzas perdidas, enfoques ajustados. Son tiempos GRANDES. No sabe usted lo alegre que me pone tomar un libro sobre los diversos significados de la idea occidental del poder y saberme capaz de entender, lejos de la niña banal y chillona que se aventó al piso diciendo “no puedo”. Ya fue. Soy banal. Me apasiona lo tembleque que se vuelve el ser humano promedio ante la idea de ser parte de una élite de poder. Eso soy, una futura politóloga con lentes de armazón rosadita. No hay ningún problema en ello.
Descubro que estos años no los perdí, fueron un transitar en la periferia de mis adoradas Ciencias Sociales para venir a dar, como es natural, de vuelta al punto de partida. No pesa, no. Fueron transitarme y dejar la petulancia y el narcisismo para dar paso al yo más humilde (pero no pendejo) y un poco menos ególatra. Era necesario. Héme acá, con $3000 dados a la UCA a cambio de memorables tés de Jamaica y libros que siempre me tardé en retornar; $150 dados a la UES a cambio de cartas no entregadas, bibliotecas que me hacen querer llorar y convicción plena que esta izquierda no es para mí pero que puedo ayudar a cambiarla. Sé cómo. Voy para allá.
Tuve a duecinueve personas a mi cargo durante un mes. Logré que mi jefe confiase en mí, me dieron este puesto y todo mi equipo estuvo de acuerdo, trabajo conmigo y no para mí. Hoy se me acabó la peseta con cosas buenas dichas por muchos mandos. No me pesa tomar llamadas de nuevo porque fui second-level y pwneé totalmente. Ese puesto me ayudó a verme trabajar efectivamente bajo presión por primera vez desde bachillerato, sin estallidos histéricos, y entregar números para el sucio aparato industrial. Mñe.
¿Escribir? Talvéz, cuando esté lista. Es una cosa que respeto demasiado como para hacerla a la ligera. Este tiempo ha servido para darme cuenta que puedo, quiero y debo; contar historias es algo que me gusta hacer. No voy a tirarme al pozo sin ritmo, sin cadencia, sin orden (suelo hablar/escribir mucho), es lento que va. Lento, pero en rumbo a una literatura no-cursi, no-de la belleza de los crepúsculos, no de cafés pseudointelectuales en el Bella Nápoles. Literatura que hable de vos y apeste a urea, que se deslice en una bolsa de Delipop enfrente a la Tecnológica, que hable de vivir en y a pesar de este purgatorio que llaman San Salvador. Algo localista. Algo REAL. Decido darme tiempo para tener cara de llegar al Infierno a decirle a Caicedo que matarse a los veinticinco fue pendejo o a las respetables miembros del Órgano Legislativo que pedir escaños en el TSE por el simple hecho de tener vulva es un insulto a cualquier mujer que se digne de tener capacidad intelectual y pretenda ser tomada en serio. Que lo que están haciendo es prolongar la imagen del protomacho dominador/nena de camisón. Pendejas.
Lárgome de momento. No me gusta la posición oficialista “Funes es Dios”, ni la recalcitrante “Funes está traicionando al partido que lo llevó al poder” porque el Ejecutivo sólo tiene el poder cuando el eje económico está con él, pero no tengo mayor argumento serio para desarrollarle que mi maña de no callarme. Más de alguna vez la rabia me traicionará y vendré a decirle que el maje ese cara de chichipate que ahora está en GANA es un imbécil, apoyándome en todo el rigor académico que me dio Chivísimo, pero le prometo que no serán las más de las veces.
Vendré a hablar de cosas serias cuando yo esté académicamente preparada para hacerlo. Vendré a contarles de mis lentes rosaditos y cómo eso conflictúa mi imagen pública de apparatchik en menor medida, pero estaré acá. Sólo que estudiando (esto no necesariamente significa quehacer universitario, la UES es medio totopa a la hora de entregar talonarios y dejarme ser un abogado de provecho a la república) y desarmando computadoras por teléfono. Si quiere mandarme libros guapos y decentes sobre Política, Sociología del Derecho, Sociología Política, Oscar Wilde o Johann Sebastian Mastropiero, hágamelo saber en los comentarios.
Kthxbai.
PD: Víctor, gracias.


